Acusar sin pruebas, también es impunidad

Como quien sabe que no tiene la capacidad para dar los resultados que los mexicanos esperan ante la complicada problemática que vivimos, pero con la clara ambición de mantenerse en el poder a costa de lo que sea, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, tan pronto tomó posesión del gobierno federal, inició toda una parafernalia para continuar su engaño a los más de 30 millones de mexicanos que votaron por él, ante el desencanto y enojo hacia quienes gobernaban, ganado a pulso y completado con la propaganda mediática de quien gobierna.

Y tenía razón López Obrador, conocedor de su coeficiente intelectual, en su primer año de gobierno, 2019, la economía se vino abajo, decreció en menos .5%. En 2020 a esta tragedia se sumó la crisis de salud por coronavirus que completó el desastre, estimándose una contracción de hasta un 12%. El empleo está por los suelos, se perdieron aproximadamente un millón 400 mil empleos formales, que sumados a los 31 millones de trabajadores informales hacen un total de 32.4 millones de personas sin trabajo, de un total de 125 millones de mexicanos.

De los más de 55 mil muertos por coronavirus hasta hoy 13 de agosto y la inseguridad, mejor ni hablamos; baste decir que en el primer caso, les falló el pronóstico del fin de la pandemia en 12 meses ni entendió la necesidad del uso de cubrebocas, y en el segundo, mientras el presidente negocia con delincuentes, reparte abrazos y los acusa con sus mamacitas, le surgen ejércitos con importante capacidad de respuesta balística. Para disfrazar su fracaso, inventa el combate al “huachicol”, “regresarle al pueblo lo robado”, rifas de aviones, y acusaciones por corrupción a destajo, a organizaciones sociales, periodistas, empresarios “neoliberales”, expresidentes, gobernadores de oposición, escritores y políticos, excepto a quienes hoy integran su gabinete, no importa que sean iguales o peores de corruptos.

Para justificar su política acusatoria contra los actores políticos que critican su errática y ocurrente forma de gobernar, contraria a los intereses de la mayoría de los mexicanos, astutamente argumenta que gobierna con apego a la Constitución, ya que, según él en el gasto y distribución de los recursos, sólo aplica la Ley de Coordinación Fiscal que establece cómo se distribuyen los fondos y participaciones federales a los estados.

Para que los mexicanos le sigan creyendo, todos los días escenifica burdas obras de teatro en sus coferencias mañaneras, como él mismo lo ha reconocido al decir que “no acude a ellas con ideas analizadas sino a decir lo que siente y las ocurrencias y prendidas de foco como lo del narcoestado”, culpando de sus desatinos a políticos de todos los niveles, de los últimos 30 años.

Pero los mexicanos ya no le creen, han entendido que en su desesperación, acusa a todos los políticos y partidos que el próximo año le disputarán 15 gubernaturas, entre ellos Querétaro, los 500 legisladores federales y 30 congresos estatales, de un total de más de 21 mil cargos de elección popular. Es evidente, lo suyo no es gobernar para todos los mexicanos, sino las campañas políticas, confrontar, dividir y acusar sin pruebas. La maniobra maestra de López Obrador es acusar a sus adversarios de corruptos pues, sabe que eso le reditúa políticamente.

¿Por qué si a AMLO le interesa aplicar la ley y la justicia, en lugar de acusar a sus opositores en sus funciones mañaneras, no lo hace ante los tribunales competentes? Y, ¿por qué no se aplica y aplica la misma medida a sus funcionarios que cometen los mismos o peores delitos que sus acusados, como contratar empresas constructoras y proveedoras sin licitación?

La mejor prueba está en la declaración del propio Fiscal General de la República, que no es del “Prian”, Alejandro Gertz Manero, donde afirma contundentemente que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que encabeza Santiago Nieto, anterior funcionario de confianza de Peña Nieto y ahora verdugo del presidente, realiza muchas acusaciones sobre delitos pero no da las pruebas, y que lo único que busca es presentar un «show» a la prensa dando los resultados de sus búsquedas en las conferencias mañaneras. «No se trata de hacer escándalos mediáticos. Se trata de dar resultados de orden jurídico», Dijo.

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