El apagón ¿por qué?

Los fenómenos naturales son inevitables y contra ellos no se puede luchar, hace poco nuestro país vecino del norte fue afectado por una severa tormenta invernal, que impacto el estado de Texas. El frio fue tan intenso que se congelaron las tuberías y provocando escases de gas que impidió que ese pudiera exportarse a México.

En consecuencia, las centrales eléctricas mexicanas presentaron problemas de operación y dejaron de ocasionando, primero en cuatro estados, se suspendiera el servicio en medio de ese temporal, al final el apagón se extendió a 23 estados.

Afortunadamente los trabajadores de la CFE lograron restablecer el servicio gradualmente y después de cinco días al 100%.

Es una conjetura, pero se puede pensar que para mitigar el apagón en los estados del norte se canalizó energía cuyos destinos originales eran otros. Por eso la expansión del apagón.

Las plantas nacionales racionaron su servicio, ocasionando paros parciales en empresas, comercios, frenando el desempeño en la economía y desnudando la extrema dependencia de México en un insumo vital para operar la economía nacional.

La pregunta obligada es porqué no se previó esa situación, no se puede justificar esta inacción solo en desaciertos del pasado, hay que analizar diversos enfoques:

¿Por qué no se compró gas en otras fuentes? Al parecer el precio de este insumo se incrementó en más del 300% y se dejó de pagar una cobertura que antaño se contrataba para cubrir esos incrementos.

¿Quién ordenó esa suspensión de pagos?

Causalmente frente la costa de Tamaulipas se encuentra un gran yacimiento de gas que no es aprovechado, se frenaron los planes de explotación por no encajar en la política energética del país.

La explicación que sea no nos saca de la alta dependencia energética y la incapacidad de prever el desabasto y sus repercusiones.

Afortunadamente como dijo el presidente se resolvió el problema en muy breve tiempo, nuestro reconocimiento a los trabajadores electricistas, pero no hay que sentarse a esperar el próximo corte para correr al bomberazo, hay que replantear los puntos finos de la política energética.

Pasando a otro tema.

Ayer se difundieron los resultados que la Auditoria Superior de la Federación presenta de la auditoría practicada en la cuenta pública de año 2019 del gobierno federal.

Las auditorias son una importante herramienta para focalizar el combate a la corrupción, así debemos verlas, no como denuncia, nos dice quien está fallando y como.

Por otro lado, los resultados no señalan actos ilícitos, exhiben montos no solventados correctamente y abre un espacio para solventar esas irregularidades.

Las observaciones se derivan incluso de procedimientos administrativos mal diseñados, mal aplicados o por su ausencia. o de comprobaciones de pagos que no reúnen los requisitos fiscales, que fueron más asignados o que no cumplieron ciertas normativas, pero que si se efectuaron.

Lo que más destaca de ese informe son un costo no esperado por la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, que pasó de un estimado de 100 mil millones a 332 mil millones.

Pero no la única, hay observaciones a instituciones federales por 67 mil millones de pesos, se encontraron observaciones en el Tren Maya, en el proyecto de la planta de Dos Bocas, en la operación de los programas asistenciales que otorgan recursos y becas a través de programas como los entregados a estudiantes, a jóvenes emprendedores, etcétera.

Se incluyen observaciones a diversos organismos públicos, la Secretaria de la Cultura, CONADE, la Cámara de Diputados, etcétera.

Pero no hay que espantarse ni hacer señalamientos apresurados, cada año se presenta este informe que involucra a diversas dependencias, es una añeja práctica administrativa que sirve a los gobernantes para corregir lo necesario y, en su caso, rescatar y reorientar recursos mal aplicados.

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