El descorche de Mauricio

Quienes conocemos a Mauricio Ruiz Olaes sabemos de su aspiración a gobernar la capital queretana.

Sabemos también que no es obsesión ni vulgar ambición.

Y esto no es nuevo.

Desde que militó y fue candidato del PRD en 2015 a diputado federal lo externa palabras más, palabras menos: quiero dejarle a mis hijas un mejor país.

Como muchos otros actores políticos, Mauricio podría vivir mejor que el resto de la gente trabajando en negocios familiares.

No es así.

Se involucró en un proyecto sacrificando privilegios.

Más que privilegios, resultados de un esfuerzo empresarial.

Se vincula a la izquierda sin ambiciones vulgares.

Su carisma y convicción lo llevó a la diputación local y luego a convertirse en vicepresidente de los legisladores locales por la 4T.

En una de esas reuniones saludé al senador Fernando Castro Trenti, a quien conocí en 1989 en la elección de 1989 en Baja California.

Cuando Mau le dijo que iba con él, el legislador federal me espetó: has trabajado procesos electorales, pégate y cuida a Mauricio, que llegará lejos.

Hoy reconozco en Mauricio un firme liderazgo, que busca acuerdos, espacios para todos.

Su descorche hace días, reconociendo su legítima aspiración a ser candidato de Morena a la alcaldía capitalina, es un acto de congruencia en el ser y hacer.

Más que nada, adaptación a las circunstancias, pues su pretensión de continuar como dirigente moreno, la tumbó la equidad de género.

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