En política no hay amistades que valgan: don Fidel Velázquez 1989

En los primeros días de enero de 1989 el salinismo cobró afrentas a la mafia sindical petrolera.

Cuestionado por los medios sobre la relación de la jerarquía obrera con los capos de ese gremio, el máximo jerarca obrero don Fidel Velázquez, impávido espetó: en política no hay amistades que valgan.

Hoy, ante la renovación de dirigencias morenistas creo que es consideración del viejo santón creo que sus palabras cae como anillo al dedo a los queretanos involucrados en el proceso.

Desde mi privilegiada tribuna, me considero amigo y cercano de liderazgos morenos, veo puñales en casi todas las manos.

Mentiras entre ellos.

Vulgares ambiciosos que cegados por la ambición personal, buscan ser consejeros, como primer paso a un candidatura en el 24.

Otros, mediocres, dicen «me toca», escondiendo sus limitaciones.

Alegan el derecho de sangre, cuando sus capacidades e intelecto podrían mantenerlos como destacada tropa.

No entienden que en la maquinaria de la 4T han engranes, pero que si tal un tornillo, tuerca, rondana o resorte, no funciona.

Estos ambiciosos se apandillan, se convierten en tontos útiles de arribistas, oportunistas que, chequera por delante, pretenden hacerse de Morena.

Por no hablar de quienes tiran el guante en Casa de la Corregidora.

¿Quiénes?

Eso ya es asunto familiar.

O pleito de lavaderos.

Soy reportonto, no chivatón.

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