La pandemia no ha matado la esperanza

Hace mas de un año en el mundo inició una batalla por respirar, en todas las ciudades y pueblos del mundo, pero aún así la vida trata de seguir a pesar de las circunstancias.

Esta es mi crónica de lo vivido en uno de tantos momentos. Hace días en el tianguis de los martes en Colón, me toco ver otra realidad de la pandemia; por un lado el año mas difícil que recordemos en todos los aspectos pero lo más importante es que somos un pueblo que no se echa para atrás. Mientras uno camina a lo largo del tianguis recuerda cómo era antes del inicio de la pandemia y si cambió.

Todos ocultos bajo un responsable cubreboca cuidando la salud y la distancia, se siente que algo cambió, pero se respira un doble ambiente. Por un lado la sensación de que algo aún no esta bien. Miradas de preocupación entre los comerciantes: la baja es muy sensible en las ventas, en momentos se siente ese cansancio crónico de lucha diaria por seguir vendiendo para vivir, pero irónicamente, al mismo tiempo se ve la esperanza colectiva de algo mucho mejor.

Mientras degustábamos unas nieves con esperanza en la voz, me platicaban que aunque la baja de ventas ha sido dura, aún así esperan que con la llegada de la primavera y los calores aumenten sus ingresos y salgan de las deudas causadas en la pandemia.

Ni una sola queja. Al contrario, la esperanza de salir adelante, no acaba ahí, pocos metros mas adelante decidimos comer unas enchiladas y unos tacos en dos puestos paralelos.

En los dos las historias a flor de piel. Por un lado una señora de esas de las que ya no hay, echadas para delante me cuenta como sobrevivió al virus, las difíciles noches que vivió y la recuperación en casi dos meses de lucha, y estaba ahí, con todo el ánimo posible mientras surtía varias órdenes de enchiladas.

En todo momento se notaba la ilusión de salir adelante como lo viene haciendo desde hace mas de treinta años.

En el otro puesto la historia no era mucho mejor: el marido falleció de Covid pocos meses antes. Los tacos siguen siendo los mejores y en ningún momento fue tema su difícil situación. Al contrario, la plática fue que esperaba llegar a las ventas perdidas antes de la pandemia.

Si se notaba cierta melancolía en sus palabras, pero no tristeza. Las historias siguen siendo una constante a pesar de los golpes. Me queda claro que las ganas de salir adelante son más.

Confiamos que con el inicio de las vacunas la vida mejore. No se ve pronto, pero ya se ve una luz al final del túnel y sin duda será el momento de reinventarnos y salir fortalecidos de esta crisis de salud, económica y social.

La solución será la unidad de todos.

A seguirnos cuidando. Viene Semana Santa y nuevamente será un gran exámen de vida o muerte.

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