Lula, ¿condiciones inmejorables para México?

Homero Barrera McDonald

Lula vuelve a la presidencia con el reto de unir a Brasil, ya que la diferencia sobre Bolsonaro fue de apenas el 1.8 por ciento de los votos, no solo tendrá un contrapeso en São Paulo, si no que tendrá que gobernar con un congreso claramente conservador.

México y Brasil tienen acuerdos de complementación económica o acuerdos comerciales desde el año 1986, su comercio bilateral en 2019 alcanzó los 10 mil 937 millones de dólares donde el 42 por ciento solo es en el sector automotor. Es el primer socio comercial de América Latina, el séptimo destino de las exportaciones de México a nivel mundial, el 58 por ciento de sus exportaciones donde cabe destacar que los dos productos que mas exporta México a Brasil son coches y refacciones, y lo que mas exporta Brasil son coches y camiones; juntos suman el 62 por ciento del PIB de la zona.

Aunado a datos que acabo de proporcionar, pareciera ser que en el año 2015 ––en los mandatos de la presidenta Dilma y el presidente Peña–– México y Brasil fortalecieron sus relaciones y generaron acuerdos de carácter ambiental, sustentabilidad, pesca, acuicultura, servicios aéreos, cooperación turística e inversiones, toda vez que empresas Mexicanas como Femsa, Bimbo, Cinépolis, Alsea, Cemex, Coppel, entre otras, incrementaron dichas inversiones en el país sudamericano.

Mi opinión es en el sentido de que con este breve recuento de las relaciones entre los dos países a lo largo de los años y viendo un poco lo que viene para ellos mismos, busco dejar una reflexión y la pregunta al lector de cómo ve esta nueva relación con un gobierno Brasileño entrante, con el mismo pensamiento socialdemócrata y con una visión nacionalista en la forma de ver sus relaciones comerciales pero con una clara idea, y como lo refirió el presidente Andrés Manuel, de que “el sueño bolivariano” se lleve a cabo en América Latina; también como lo comentó a los Estados Unidos, se fortalezca la actividad productiva y comercial con las Américas del Norte y Latina.

El mandatario mexicano también comentó en la última visita de Lula a México, en el mes de marzo, que lo que busca es copiar un modelo que por muchos años funcionó en el viejo continente y habló de construir una comunidad política como lo hizo la Unión Europea; pensando a largo plazo, en la siguiente generación.

Cierro mi primera participación en esta columna comentando que el presidente electo Lula tiene muchos retos por delante, empezando por los de su política interna, la división del país y los muchos acuerdos que deberá hacer con el poder legislativo para poder avanzar; en el tema con México, creo que más allá de los buenos deseos entre sí, los dos tendrán que definir comercialmente que es lo que les conviene más.

En el caso de México, si seguir apostando todas la canicas a su primer socio comercial Estados Unidos; en el caso de Brasil, si seguir con China que ha sido en los últimos años su aliado favorito. Así es que parafraseando a el presidente Andrés Manuel en su llamada telefónica de felicitación el pasado domingo al presidente electo Lula donde le comenta que “las condiciones entre ambos país son inmejorables”.
Usted, ¿qué dice?

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