En unas semanas más, Querétaro se cimbrará ante un sismo político de grandes proporciones.
Hay quienes ya rezan, se hincan, se arrepienten, claman perdón por sus pecados, pero pocos se resignan al retorno de quien fue denostado políticamente.
Quienes dieron cristiana sepultura desde el final de su encargo Legislativo a Mauricio Ruiz Olaes, quienes en el 1810, por unos centavos salidos del gobierno de Mauricio Kuri, le dieron la espalda y altaneros lo quisieron callar, hoy buscan su mejor prenda íntima para bajarse y doblar la cerviz, ahora que regrese al terruño.
Sea cual sea el o la coordinadora de los Comités de Defensa de la 4T, el exdirigente de Morena Querétaro, trae con qué.
De ser Claudia Sheinbaum Pardo la agraciada, en sus alforjas, Mauricio trae, además de la absoluta confianza de Mario Delgado, la de la hija política de AMLO.
Por algo entregó cuentas favorables no solo en Querétaro, sino en los estados de México, Michoacán, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Durango y Sinaloa.
Mau nunca ha estado muerto.
Prueba es que sus adversarios políticos buscan puentes para recibirlo en Querétaro.
Chantaperiodistas maiceados por el gobierno de Mauricio Kuri se pintan de moradito y taimadamente cubren algunas actividades morenas.
En Morena, algunos que lo denostaron, se tragan sus descalificaciones al queretano más cercano al Olimpo.
¡Lo que nos falta por ver!


