Precios de la canasta básica, inalcanzables

La inflación de la primera quincena de abril sorprendió una vez más, al alcanzar el 7.29 por ciento anual, la más alta registrada en 21 años, de acuerdo con recientes datos publicados por la organización no gubernamental “México, ¿cómo vamos?”. Todo sube, pero más la comida, que subió mucho más que el nivel general de precios. Por ejemplo, las tortillas de maíz registraron un incremento anual de 17.4%, más del doble que la inflación general.

Los precios de los alimentos preparados se encarecieron en 16.6 por ciento, mientras que las frutas y verduras 17.26% en su variación anual. En un país con casi 52 millones de personas en pobreza laboral, no hay quincena que alcance con estos aumentos a los bienes de consumo de primera necesidad. Sin considerar el incremento e los precios en los últimos días, hasta el mes de enero, en las tiendas de autoservicio, 24 productos de la canasta básica registraron un incremento anual en sus precios. El precio más bajo del aceite mixto en las tiendas de autoservicio fue de 28 pesos, mientras a finales de 2021 el mínimo fue de 23 pesos.

El kilo de aguacate hass, que en enero de este año se vendió en los supermercados en 69.90 pesos, en el 2021 su precio promedio fue de 39.90 pesos. El kilo de limón llegó a los 62.90 pesos, mientras el año pasado su precio más alto fue de 22.40 pesos. La papaya maradol pasó de 16.90 a 33.90 pesos; la calabacita italiana, de 12.70 a 28.50 pesos; el jitomate saladatte, de 26.90 a 42.50 pesos; el kilo de bistec diezmillo de res, de 144 a 184 pesos; la manzana golden de 26.90 a 49.90 pesos y la manzana starking de 22.90 a 39.90 pesos.

En enero el kilo de tomate verde se vendió en 59 pesos, mientras que en 2021 su precio fue de 15.70. El pepino pasó de 13.90 a 21.50 pesos, y los precios más bajos de la carne molida pasaron de 102 a 149 pesos, etcétera. La inflación de la primera quincena de abril fue, además, mayor que la de la primera quincena de marzo, cuando fue de 7.29% anual, la más alta registrada en 21 años.

Mientras el bienestar de los mexicanos empeora cada vez más, sobre todo en los hogares de menores ingresos, los gobiernos en lugar de instrumentar planes y programas para contener los efectos de la inflación, buscando que no se deteriore más el poder adquisitivo, los abandonan a su suerte. En 2020, solo 37 por ciento de los hogares más pobres eran beneficiarios de programas sociales, una disminución importante comparado con lo registrado en 2018, donde el alcance fue del 56 por ciento.

Esto quiere decir que 63 de cada 100 de los hogares más pobres en el país, 108 millones de personas aproximadamente, según el INEGI, se encuentran en situación de alto riesgo ante el incremento generalizado de los precios, principalmente de los artículos que componen la canasta básica.

Ante esta situación, ¿qué proponen los gobiernos para enfrentar la carestía de las mercancías y evitar la inflación? Aparte de justificarse señalando que es consecuencia de la pandemia por Covid-19, del conflicto entre Rusia y Ucrania, y burlarse diciendo que, gracias a la decisión de subsidiar el incremento en el precio de las gasolinas, la inflación no está por arriba del 10 por ciento, ¡nada! En el caso del gobierno federal, seguir repartiendo todas las mañanas atole con el dedo a los mexicanos, últimamente con el apoyo de los empresarios “ganones” del incremento de los precios de las mercancías, proponiendo absurdos como controlar el precio de los productos de la canasta básica.

Lo bueno, dijo para alentarnos el Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, es que habrá participación de la IP, por seis meses para dar seguimiento al comportamiento de la inflación, poniendo como ejemplo a Carlos Slim, quien anunció que va a mantener sin cambios los precios de telefonía e internet de Telmex y Telcel por el resto del año, y Grupo Bimbo anunció que mantendrá sin cambios el precio del pan blanco. Pero no sólo eso, en muchos casos, como en Querétaro, se inventan nuevos impuestos para incrementar sus ingresos como en el caso del programa de reemplacamiento vehicular. Pero vienen nuevos tiempos…

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