Rinde Ibérica homenaje a Cristina Hoyos “Los brazos más bonitos del flamenco”

El Festival Ibérica Contemporánea hace un reconocimiento a Cristina Hoyos, un verdadero acierto que comparten todos los artistas participantes de estas galas. Juan Paredes la enaltece diciendo que “Ha escrito con letras de oro en la historia del flamenco”, la directora artística del festival, Adalina Carvajal, directora artística del festival destaca que “Ha contribuido a que el flamenco se conozca en todo el mundo”, mientras que Juana Amaya destaca que “son los brazos más bonitos del flamenco”.

“Rendimos un homenaje a una de las representantes más internacionales de la danza española, a una gran maestra, mujer y bailarina que ha hecho grandes esfuerzos por difundir el flamenco en el mundo”, comentó Adriana Covarrubias, directora general del Festival Internacional de Danza Ibérica Contemporánea. 

De esta forma y ya en la recta final del Festival, la noche del viernes busca entroncar con la raíz, de ahí el nombre de la gala: “Flamenco de raíz”, un cartel de máximo interés al contar con la gran bailaora Juana Amaya y el guitarrista Antonio Rey, ganador de un reciente Grammy Latino. 

Cuando Antonio Rey aparece en escena abriendo por tarantas, ya sorprenden sus vertiginosos picados y su exquisita sensibilidad. Continúa con zapateado y dedica el siguiente tema al maestro  Cristóbal Reyes. Posteriormente dedica las Alegrías a Rosario la Farruca acompañado por Luis Amador en la percusión. Siguen bulerías y en la rumba se hace acompañar de Jonathan como segunda guitarra, uno de sus alumnos mexicanos. El último tema lo dedica a su hermana Andrea, que vive en Querétaro, circunstancia que lo vincula a esta tierra. Un tema precioso, de nostálgica melodía amparada en un trémolo perfecto.

En el turno de Juana Amaya, elige abrir con Martinete y Seguiriyas con las voces de Manuel Tañé, El Galli y el Pulga, acompañados de David Caro a la guitarra y Luis Amador a la percusión. Sigue con taranta de Manuel Tañé en una peculiar forma de afrontar estos cantes, sacrificando la melismática en beneficio del desgarro. En el principio de la alegría nos recordaban a las formas musicales del mejor  Morente en directo, que después han sabido desarrollar con personalidad propia y sublime el cántico del Galli y el Pulga, frente a frente en el centro del escenario. Durante todo el espectáculo se respira pulcritud y se transmite una extraordinaria energía que en todo momento permanece bien canalizada. El baile de Juana Amaya goza de mucha fuerza, pero es solemne, tiene muchísimas tablas, mucho oficio, y aún así, siempre deja cabida para el arte, para la improvisación.

Es flamenca…. Es flamenquísima y su concepto de espectáculo es de corte clásico, pero también es su concepto la entrega sin mesura. Lo menos es más…  cuando se regala el corazón. Termina con un paseo por los doce tiempos de la Soleá en muchas de sus formas. Juana está sobrada de recursos y es sobresaliente con los pies. No hace falta subir a la luna para bailar como se baila de verdad. No hace falta postureo ni desplantes gratuitos para iluminar el escenario solita.Se rebusca en el zapateo, interactuando con sus músicos, que lo disfrutan como ella, y el flamenco sale y lo llena todo. Y va con todo…. Y te vas con ella. El brindis al público es elegante, explícito, sereno. Y Juana luce… Porte de mujer, porte de artista, porte con la elegancia de una grande .Y otro brindis por los músicos, que esta noche han amasado la magia y nos dejan una joya en la retina para mucho tiempo.

¡Ole!

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