Y el chiste es no dejarlo salir

Reza el dicho que en tiempos de canallas, hasta el hambriento traga mierda.

Esto pasó en esta última sesión de cabildo del municipio de Colón, donde le negaron al hoy indiciado Alejandro Ochoa Valencia, la licencia definitiva para separarse de su cargo como alcalde.

De forma unánime.

Hay que puntualizar: los regidores no votaron por negarle licencia definitiva, votaron en el sentido de que no son la instancia correspondiente.

Es el acuerdo a lo legal.

Esto significa que pasarán el asunto al Congreso del estado de Querétaro, para que proceda o no su inhabilitación al cargo de presidente municipal.

En otras palabras, que enfrente los cargos que se le imputan, preso en el CERESO de San Juan del Río y que se rasque con sus uñas.

Votación unánime del cabildo colonense.

Unánimemente se lavaron las manos en el asunto.

Pero la idea de mandar el tema a la Legislatura, es negarle la posibilidad de salir de prisión.

Independientemente de la presunción de inocencia y que se defenderá conforme al derecho le asista, es notorio que los regidores colonenses del PAN están bien alineaditos a lo que diga Casa de la Corregidora.

Los otrora aliados, incondicionales y seguidores de Alejandro Ochoa Valencia en el cabildo, emularon a San Pedro, negando a su santo patrono no tres veces, sino un millón, para demostrar que están con el lado ganador.

Ellos, los regidores Mario Gutiérrez Mendoza, Elizabeth Rojas Hernández, Dulce Jesús Pérez Briones y Emily Mariana Zúñiga Ferruzca, que estaban dispuestos a poner su pecho por él, ahora son simples judas que intentan salvar su pellejo.

Nada más que ya están tan quemados, que ni el mismo PAN los va a cobijar en las investigaciones que se están realizando por presuntos actos de corrupción y abuso de autoridad.

Cosas de la política moderna, tan sucia que hasta se lavan las manos con agua puerca.

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