Cinco años sin soluciones a queretanos

Me parece necesario destacar en esta ocasión dos o tres datos positivos importantes del estado de Querétaro: que la entidad se ubica como una de las 10 economías con mejor crecimiento económico a nivel nacional, con 1.1 por ciento durante 2025 y una expectativa de crecimiento de hasta 1.8 por ciento durante 2026, mientras que el crecimiento económico a nivel nacional fue de un escaso 0.5 por ciento.
Que, según información reciente de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de la tasa de población en edad de trabajar en la entidad, la población desocupada es de las más bajas del país, al oscilar entre el 1.98 y el 2.65 por ciento.

Que la tasa promedio de informalidad laboral, en 2024 y durante 2025, fue del 44.6 por ciento, muy por debajo del promedio nacional, que fue del 55.4 por ciento.

Sin embargo, en sentido contrario, es importante destacar que las cosas en el estado no terminan por estar del todo bien, pues cerca de 490 mil personas viven del comercio ambulante, en puestos de comida en tianguis o mercados, artesanías, de limpia parabrisas en los cruceros, etcétera, obviamente sin contrato, sin un ingreso seguro y sin seguridad social.

Que, según datos oficiales, durante 2025, en Querétaro el salario promedio de los trabajadores formales se situó en los 11,900 pesos mensuales; es decir, que los esforzados trabajadores recibieron menos de 3 mil pesos semanales, por lo que, sin ser los peores del país, tampoco son suficientes para el sostenimiento de una familia de cuatro o cinco integrantes, de donde hay que costear alimentos, transporte, ropa, calzado, educación, etcétera.

Y algo también importante: que, igual que en el resto de las entidades, en el estado existe una desconexión entre los políticos y la sociedad. La clase política vive una realidad distinta a la de la población, generando una falta de empatía con los problemas reales. Los gobiernos sólo atienden problemas que les traen rédito político inmediato, ignorando necesidades básicas que requieren soluciones; es por eso que más del 50% de las personas no se siente representada por ellos.

Sabemos que ningún gobierno puede satisfacer todas las necesidades de todos los ciudadanos en un breve periodo, ya que los recursos son limitados y su distribución genera descontento en otros sectores; pero sabemos también, porque así lo ha demostrado la realidad, que a los gobernantes no les interesa servir a la ciudadanía, como repiten en sus campañas políticas; que no les interesan sus necesidades, sino perpetuarse en el poder a como dé lugar para enriquecerse, usando la pobreza como herramienta electoral.

Nunca, por ningún motivo, las intenciones del Movimiento Antorchista Nacional han sido descalificar o desestabilizar a los gobiernos de ningún partido, en el país o en cualquiera de las entidades, pero es muy difícil callar cuando sectores importantes de la población viven con grandes rezagos y carencias sociales. Por el contrario, el antorchismo siempre ha buscado el diálogo y soluciones en favor de la gente, desafortunadamente con pocos resultados.

Es así como, durante todo el gobierno, los antorchistas hemos entregado puntualmente la misma lista de peticiones de la población organizada, que incluye obras de agua potable en varias comunidades de Cadereyta de Montes y otros municipios; la contratación de este vital servicio en la colonia Altos del Pueblito y Benito Juárez, en Corregidora; pavimentación de caminos en comunidades de los municipios de Jalpan, Pinal de Amoles, Peñamiller y Colón.

Regularización de asentamientos humanos en los municipios de Querétaro y Corregidora; Clave de Centro de Trabajo (CCT) para una escuela preparatoria en La Negreta, concesiones para trabajadores taxistas y servicios públicos importantes para la gente pobre del resto de los municipios del estado. Sin embargo, ni siquiera se han iniciado las dos o tres obras acordadas en los años anteriores, como el pavimento del camino de El Sauz, en Peñamiller.

El arco techo de una cancha en Puerto Colorado, Pinal de Amoles; el pavimento de una calle en Boyecito, Cadereyta, o el agua potable para el jardín de niños en la colonia Menchaca II, de la capital.
Por esta razón, sabedores de que sólo el pueblo puede salvar al pueblo, nos vemos obligados a iniciar ya nuestra lucha en favor de quienes aportan la riqueza de Querétaro y de México.

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