La “pausa” es sometimiento, no soberanía

No hay duda del crecimiento de la delincuencia organizada en México a partir de 2018. Obviamente eso no es casual, es el resultado natural de la negociación de quienes tienen el poder de la República, con esos grupos delictivos, y la fallida política de los “abrazos, no balazos”.

Por su extracción, seguramente, a diferencia de los políticos de la 4T que los usan para mantenerse en el poder, quienes integran esos grupos no entienden de clases sociales, ni de la necesidad de hacer de México un país más democrático, donde la riqueza que se produce con el trabajo de todos, alcance también para todos y donde quienes gobiernen, lo hagan también para todos y no solo en su beneficio, como ha pasado siempre. Simplemente, “a quién le dan pan que llore”.

Lo anterior lo prueba, el crecimiento de la inseguridad, el disparo del huachicol y los casi 200 mil muertos durante el sexenio morenista, sobre todo en entidades como Guerrero, Tabasco y Sinaloa, y el contrabando de droga a los Estados Unidos, lo que le ha caído como anillo al dedo al presidente Donal Trump, para aparecer como líder, juez y dueño del mundo.

Trump, el “jefe de jefes” a nivel mundial, pocas horas después de tomar el poder de su país, sin más ley que la suya, declaró “organizaciones terroristas extranjeras”, aunque sin hacer lo propio con las bandas de traficantes estadounidenses, a todos quienes considera miembros de cárteles, incluidos más de 4.1 millones de mexicanos que lo único que buscan es trabajo que no encuentran el su tierra, para el sustento de sus familias, y amenaza con imponer aranceles del 25 por ciento a todas las mercancías mexicanas, para obligar al gobierno de México a aceptar sus abusivas condiciones.

Y mientras según Trump está autorizado para introducir su ejército a nuestro país, como ya lo ha hecho en otras regiones, con lo que violaría flagrantemente la soberanía e independencia de México, además de deportar a todos los mexicanos y latinoamericanos en general, considerada la operación de deportación masiva más grande de la historia de Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum, declara que en su reunión virtual con el presidente estadounidense hubo “dignidad y buena negociación”.

“Sostuvimos una buena conversación con el presidente Trump, con mucho respeto a nuestra relación y soberanía; llegamos a una serie de importantes acuerdos”, dijo. “México reforzará la frontera norte con 10 mil elementos de la Guardia Nacional de forma inmediata, para evitar el tráfico de drogas de México a Estados Unidos, en particular fentanilo, y ellos a su vez, se comprometen a evitar el tráfico de armas de alto poder a México”.

Además, señaló: “Nuestros equipos empezarán a trabajar en dos vertientes: seguridad y comercio, y finalmente, declaró que a decir suyo, lo más relevante era que “se ponen en pausa los aranceles por un mes a partir de ahora”, dijo la presidenta Sheinbaum, y concluyó eufórica: “¡Cooperación sí, sometimiento no!”.

Sin embargo, la pausa no funcionó pues por lo pronto, a partir de 13 de febrero, todo el acero y el aluminio que lleguen a Estados Unidos, a partir del lunes 11 de febrero tendrán arancel del 25 por ciento. La presidenta Sheinbaum no ha entendido que lo que ella llama “cooperación” al programa “Quédate en casa” que implica mantener a todos los migrantes de otros países y pagar la manutención de más de 10 mil elementos de la guardia nacional, ejército y marina para proteger los más de tres mil kilómetros en la frontera norte, es precisamente sumisión.

¿Por qué aceptar el trato indigno e inhumano contra nuestros connacionales y latinos en general, que son encadenados y deportados como criminales, a México y a las mazmorras de Guantánamo, en Cuba, cuando lo único que hacen es trabajar para alimentarse y alimentar a sus familias?

Si los estadounidenses no fueran los más grandes consumidores y distribuidores de drogas del mundo, y el gobierno de ese país tomara medidas para evitar el contrabando de armas, no hubiera quien las ofertara desde México y otros países. ¿A este trato humillante, le llama Claudia Sheinbaum, una buena conversación, y a la “pausa”, un buen acuerdo, soberanía e independencia?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *