Regidora gestiona audiencia para asociaciones ciclistas

La regidora Ivonne Olascoaga Correa solicitó a la Secretaría de Movilidad del Municipio de Querétaro atender a la Unión de Asociaciones Ciclistas de Querétaro, que promueve la creación de una vialidad alterna para el uso de bicicletas, lo que redundaría en una mejor movilidad, salud física y emocional y la promoción de medios alternativos de transporte.

El especialista Ricardo Eugenio Arredondo Ortiz señaló que el uso de la bicicleta también contribuiría a resolver y prevenir el impacto de virus como el Sars-Cov2, causante de la pandemia Covid-19, al generar modificaciones en la movilidad, luego de que la mayoría de los países implementaron medidas de restricción en este tema para reducir el contagio.

Explicó que en la mayoría de las ciudades mexicanas se redujo de manera voluntaria entre 50 y 80% la movilidad local, lo que causó un impacto económico, aunque se obtuvieron resultados positivos, como mejorar calidad del aire, eliminación del congestionamiento y el estrés vial y el resurgimiento de la fauna silvestre.

“Sin embargo, los actuales patrones de movilidad, que se fundamentan en sistemas de transporte masivos y eficientes, ahora son poco propicios para garantizar que los pasajeros logren separarse la distancia mínima recomendada de 1.5 metros entre ellos. Para lograrlo, las unidades de transporte deberían llevar cerca del 10% del pasaje de lo que su actual capacidad permite, lo que significará grandes pérdidas para los operadores de los servicios o de grandes sumas de dinero en subsidios por parte del estado”, argumentó el experto.

La solución alternativa , que es el automóvil, tampoco resuelve el problema de movilidad al incrementar el congestionamiento vial y generar horas-hombre perdidas, con un aumento de emisiones contaminantes a la atmósfera.

Ante todo ello, la alternativa de transporte latente en casi todas las ciudades es el uso de la bicicleta, que es flexible, se puede utilizar en casi todos los lugares, ocupa apenas una décima parte del espacio vial que suele utilizar un auto, tiene costos de operación vehicular más bajos, un alto desempeño sostenible y ambientalmente amigable.

“La utilización masiva y cotidiana de la bicicleta coadyuvaría al desarrollo de una verdadera inmunidad de rebaño, al fomentar la activación física de las personas mientras se transportan, quienes además de quemar grasas y calorías desarrollarían una importante actividad cardiovascular. Se estima que con 30 minutos de ejercicio en bicicleta en la idea y otro tanto en la vuelta, las personas podrían perder hasta un kilo por año, permitiendo que en un sexenio de activación física rutinaria se consuman los 6 kilos de sobrepeso que tiene en promedio la población mexicana”, aseguró.

Con eso, se contribuiría a tener una población sana y en condiciones de sobrellevar con más éxito las infecciones como el Covid-19 o cualquier otra que aparezca en futuro. Sin embargo, para alcanzar esa movilidad masiva en bicicleta se necesitan ciclovías temporales y otras expresiones de micromovilidad sostenible, con velocidades de circulación inferiores a los 40 kilómetros por hora.

Admitió que el costo de implementación de una extensa red emergente de ciclovías “puede resultar abrumador”, pero puede aplicarse diversas estrategias. En las encuestas realizadas en Querétaro, “se ha encontrado que la falta de infraestructura ciclista, combinada con el riesgo de ser atropelladas, disuaden al 65% de las personas de utilizar la bicicleta en sus viajes cotidianos y este sentimiento es fuertemente influido por las altas velocidades observadas”.

Durante la cuarentena, se observó que en Querétaro hubo incrementos en las velocidades vehiculares de hasta 20% por encima de lo permitido por los reglamentos de tránsito vigentes y “si un ciclista es atropellado dentro de los límites de velocidad permitidos en las calles alimentadoras, que es de 30 kilómetros por hora, la probabilidad de muerte es del 20%. Si es atropellado a 40 kilómetros por hora, esa probabilidad de muerte sube al 50% y si es atropellado a 60 kilómetros por hora, su probabilidad de muerte es del 90%”.

Para promover el uso de las bicicletas, también tendrían que “pacificarse las calles y crear zonas de circulación con velocidades menores a los 30 kilómetros por hora, para que funcionen como rutas ciclistas temporales”.

Al respecto, Ivonne Olascoaga puntualizó el compromiso para generar condiciones urbanas que mejoren el desarrollo integral y sustentable en el municipio de Querétaro, a partir de la suma de esfuerzo de las organizaciones con las autoridades.

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