¿Y el no robar, no mentir y no traicionar?

Una de las principales razones que convenció a los más de 30 millones del electorado mexicano a cambiar de partido en el poder de la república, muchos de los cuales todavía hoy se mantienen convencidos con el actual gobierno morenista fue su promesa de encabezar un gobierno honesto y combatir con todo, la corrupción, el enriquecimiento y la impunidad de los políticos del pasado encumbrados en el poder, desde el salinismo hasta los gobiernos de Felipe Calderón y Enriquer Peña Nieto.

Durante su intervención, en el cierre de campaña celebrado en el estadio azteca, por ejemplo, hizo énfasis en su compromiso de “erradicar el cáncer de la corrupción” para “limpiar” a México; de reformar el artículo 102 de la constitución para que el presidente en turno no goce de fuero protector y pueda ser enjuiciado en caso de que cometa actos de corrupción. “Nadie gozará de impunidad, subrayó, y esto me incluye a mí, a familiares, colaboradores y a los amigos. Se acabará el influentismo”. Dijo.

Y sí, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador tenía razón. En los últimos gobiernos se dieron a conocer muchos casos de corrupción en los que estuvieron implicadas muchas empresas y funcionarios como los ex gobernadores, Andrés Granier, Duarte de Ochoa, Cesar Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés, Tomás Yarrington, Humberto Moreira, entre muchos otros, además del tema de la Casa Blanca, Ayotzinapa, Odebrech, etcétera, que con un discurso constante, hábil y certero a través de las redes sociales, con razón o sin ella, acabaron por desgastar a los gobiernos y convencer a una gran parte de los mexicanos, de colocar en el poder de la república a otros politicos.

Sin embargo

, esas promesas eran imposibles de cumplirse, se trataba de llegar al poder. Y era imposible simplemente porque el actual gabinete está formado con los políticos de siempre, reciclados de partidos como el PRI, PAN y PRD, incrementandose en los últimos días los escándalos por enriquecimiento en el gabinete de López Obrador. Indigna que los servidores públicos se roben el dinero que con mucho sacrificio aportamos todos los mexicanos para el funcionamiento del país, aunque como eso de por sí ya lo sabemos, indigna más la burla, la hipocresía y el cinismo con que el actual gobierno de la 4T quiere engañar a los mexicanos con su falso discurso de todos los días de “no robar, no mentir y no traicionar”.

Cómo se explican por ejemplo los escandalosos enriquecimientos de Manuel Bartlet, dueño de 12 empresas y 23 lujosas casas, entre ellas la casa de campaña y oficina de transisión del ahora presidente. Que la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que percibe dos salarios, uno de 108 mil pesos mensuales y 200 mil más como pensión como ministro de la Suprema Corte, aumentó su patrimonio cinco veces por encima de sus sueldos como secretaria de estado, haya olvidado reportar en su declaración patrimonial, su departamento de la torre Park Square, de Huston Texas, Estados Unidos, con sauna, vapor y alberca olímpica?

Según la ley, la Secretaría de la Función Pública es la encargada de planear, ejecutar y coordinar las políticas públicas en materia de control interno, evaluar de la gestión gubernamental, inspeccionar el uso del gasto público, expedir las normas y procesos para el control y vigilancia del desempeño de los funcionarios públicos, así como colaborar con la Auditoria Superior de la Federación y el Comité del Sistema Nacional Anticorrupción para el cumplimiento de sus respectivos trabajos, pero, el colmo, la propia titular de esta secretaría, según un reportaje que publica LatinUS adquirió seis casas de contado y con apenas un sueldo como profesora de la UNAM de ella y su esposo, John Ackerman!

O cómo se explica que el propio presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador que según su declaración patrimonial, no tiene vehículo propio ni bienes inmuebles y en total sus ahorros acumulados suman apenas 440,000 pesos y actualmente tiene como único ingreso 108.744 pesos mensuales que percibe como presidente. ¿Y dónde quedó el no robar, no mentor y no traicionar? Basta de burlas al pueblo de México, se necesita una nueva clase política en el poder pues, los que hay, los de siempre, ya están muy vistos y no tiene caso buscar el futuro en el pasado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.