A quien Corresponda:

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Presente.

Con respecto a la nota aparecida bajo el título: La “Tandita” del delegado de la Secretaría de Gobernación, aparecida el día de ayer y a la de Templo Mayor del día de hoy, con fundamento en el numeral 3 de la ley reglamentaria del artículo 6 constitucional, solicito la réplica a lo aparecido en dicho artículo, ya que nunca se nos buscó con motivo del trabajo periodístico o editorial y toda vez que realiza suposiciones inexactas y que particularmente me agravian.

Con tal motivo debo manifestar lo siguiente:

1.- Tanto mi esposa como yo, hemos participado en muchos esquemas de trabajo comunitario, cooperativas de producción y auto consumo, por ello ante la crisis que ahora se vive, provocada por la pandemia del COVID-19, ella propuso que armáramos un comedor comunitario durante el mes de contingencia, con el propósito de que algunas familias que tuvieran que salir a la calle en busca de sustento, pudieran tener garantizada al menos una comida al día. Esta idea se la participe a otros compañeros con quienes hemos compartido ideales, trabajo social y comunitario y quienes tenían inquietudes similares.

2.- Dentro de las discusiones el proyecto del comedor comunitario se fue abandonando principalmente, porque implicaría a muchos de nosotros, romper con la prioridad establecida a nivel nacional y que es “quedarnos en casa”, en su lugar avanzaron dos propuestas: 1) La formación de despensas y 2) La compra en cocinas económicas de comidas para que gente previamente seleccionada por encontrarse en estado de necesidad, pasara a recoger las viandas en sus propios trastes.

3.- Mi esposa y yo decidimos participar en la segunda vertiente y acordamos destinar una parte de mi salario mensual a dicho proyecto, así lo comentamos con los amigos y compañeros con quienes participamos. Optamos por la segunda propuesta, porque este ejercicio implicaba por una parte mantener el trabajo de cocinas económicas (fuentes de empleo o autoempleo) y por la otra, garantizar una comida diaria durante un mes a personas que lo necesitaran.

4.- Desconocía que mi número de cuenta se había publicitado de manera abierta en cuentas de Facebook, aún siendo para este propósito, cuando lo supe, solicité que se bajara y buscara alguna otra cuenta receptora, porque el ejercicio no se había planteado o no lo había entendido yo así, como ejercicio abierto y general, sino como solemos hacerlo y trabajarlo, en grupos pequeños, solidarios, donde nos conocemos, participamos y caminamos juntos las experiencias del trabajo comunitario.

5.- A nosotros la única intensión que nos movió y nos mueve, es el actuar por la gente. Nunca nos ha interesado ni el dinero, ni la fama, no existió protagonismo alguno de nuestra parte, al contrario. Entiendo la razón y por qué se dio la publicitación de mi cuenta y de mi nombre, pero reitero que cuando supe que se difundía esta, en forma general por cuentas de Facebook, solicité que se modificara y buscaran la de algún otro compañero. Ahora bien, jamás he pensado desistir de este esfuerzo y propósito, y por ello estoy dispuesto a asumir todas las responsabilidades que mis acciones pudieran tener.

6.- En realidad, lo que no es posible, es dejar de hacer cosas buenas, porque a alguien le parezcan malas. El ejercicio ciudadano ha seguido caminando, recibiendo los depósitos en otras cuentas, pertenecientes a otros compañeros. Al día de hoy se han recolectado en total, aportaciones cercanas a los 40 mil pesos, lo que representa en términos de los acuerdos que se establecieron con distintas cocinas económicas, la compra de una comida por 40 pesos, de aproximadamente mil comidas, que repartidas entre 30 días, le garantizan un alimento al día a 33 personas.

7.- Además, está la vertiente de la colecta, armado y entrega de despensas que maneja otro grupo de compañeras y compañeros.

8.- Todo lo actuado en esto, lo he hecho a título personal, en mi calidad de ciudadano, y como miembro de diversos colectivos sociales, lo he realizado por mi convicción y formación martiana, bajo la premisa de que “el hombre no debe preferir donde se encuentre más cómodo, sino donde se encuentra el deber” y entiendo como un deber de todos, solidarizarnos y compartir lo que tenemos.

9.- No ha habido ningún protagonismo como se afirma, ni desesperación, sino la convicción de que además de las tareas que toca realizar a las autoridades en sus distintos órdenes de gobierno, esta también el ineludible deber de la sociedad de organizarse, cooperar y colaborar, porque no puede dejarse en unas cuantas manos, los asuntos de todos, y porque solo el pueblo tiene la fuerza de derrotar estas adversidades.

Atentamente
Lic. Joaquín de la Lama Corres

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