Heroísmo médico y desbarajuste oficial

Resulta trillado pero no por eso menos cierto decir, que México es un país muy rico, con grandes recursos naturales, industria y servicios, y un extraodinario pueblo generador de una gran riqueza económica aunque muy mal distribuida, donde unos cuantos tienen de sobra y las grandes mayorías viven en la pobreza o en la pobreza extrema y con graves problemas sociales como corrupción, inseguridad, desempleo, etçétera.

Eso explica por qué los partidos y los políticos son tan rechazados por la sociedad.

Por eso es explicable que ante el discurso sanitizante pero demagógico de López Obrador en favor de los pobres, todavía haya muchos miles de personas bien intencionadas que están plenamente convencidas del “proyecto” de gobierno de la 4T que él encabeza.

Aclaro que no hay de mi parte, ni prejuicio ni afan de exagerar o de buscar sólo los “prietitos” en el arroz, sólo los errores y no los aciertos.

Intento ser objetivo y realista y, aunque a muchos no les gusta, por más que busco los aciertos, hay pocosb que me lleven a opinar positivamente.

Como prueba, comento algunos hechos de los últimos días.
No se ha manejado correctamente el tema del coronavirus.

Al presidente no le importa la salud de los mexicanos, ya que mientras había una alerta mundial y ciudadanos de otros países se morían por cientos, cuando menos hasta principios de marzo, López Obrador llamó a la población a hacer vida normal. “El coronavirus no es una situación de emergencia, es un primer cuadro, no hay necesidad de cancelar eventos masivos, actividades laborales y escolares.

Eso de que uno no se puede abrazar, hay que abrazarse, estamos preparados para enfrentar al coronavirus”, decía irresponsablemente. Hoy sufrimos las consecuencias que se minimizan y se ocultan las cifras de muertos como reconoció el Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatel ante el medio estadunidense The Wall Street Journal.
Mientras en ciudades de España y Francia se reconoce y felicita con sostenidos aplausos, reconocimientos y equipo de protección al personal de salud por su heroica labor de curar a los enfermos con COVID-19, en México las autoridades ocultan información del número de contagios y muertes, se reprime con golpes a médicos y enfermeras que denuncian y exigen por su seguridad y la de sus familias, el equipo adecuado: cubrebocas, batas impermeables, guantes, gafas, etcétera, para tratar a los enfermos como ha sucedido en varios hospitales de la Ciudad de México, Puebla y Baja California.

Y el colmo: como premio por su reconocida labor, con el pretexto de la austeridad se les obliga a aportar su salario para comprar insumos médicos.

Entre otros casos mal tratados por el gobierno federal destacan: la falta de un plan estratégico para resolver las necesidades más urgentes de los millones de familias mexicanas con hambre y sin empleo, las que lo han perdido por el cierre de empresas, disminución de la producción y de quienes trabajabajando en el sector informal y obligados por la pandemia han tenido que recluirse en sus casas para protegerse de la muerte o arriesgarse a ganarse la vida en la calle. Y si para los desvalidos no hay apoyos, para las micro, pequeñas y medianas empresas, menos.

En el terreno económico, las calificadoras Moody´s y Fitch Ratings bajaron la calificación de México, perdiendo el “grado alto de inversión” pasando a uno considerado ‘bueno’, con lo que se espera una contracción económica de este año de entre -5% a -8%, debido a las pocas perspectivas de crecimiento económico a mediano plazo derivado del Covid-19, a la situación financiera y operativa de Pemex y al debilitamiento de la capacidad institucional de políticas del gobierno de López Obrador para mejorar la confianza del sector privado y la dinámica de inversión.
Finalmente, porque el espacio es corto, la pérdida de confianza del gobierno de López Obrador al 46 por ciento de aceptación.

Los mexicanos, entre ellos los empresarios, ya no le creen y esperan la revocación de mandato, y como se preveía, para recuperar la confianza lanzan el “borrego” de que investigan al expresidente Peña Nieto y al ex secretario Luis Miranda Nava. Eso está muy bien pero ¿Por qué hasta ahora?

En otro tema, desde aquí mi atenta solicitud a los gobiernos, del Estado y municipios de Querétaro, a que de manera coordinada, apoyen con alimentos a todas las familias necesitadas, sin preferencias partidistas, e intervengan con sus buenos oficios ante quien corresponda, para que se condonen o difieran los pagos por los servicios de agua`potable y electricidad, imposibles de pagar en estos tiempos, por los que menos tienen.

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