Una carnita asada bien vale un semáforo naranja

Dos meses complicados para los queretanos.

O la mayoría.

Debido a la contingencia sanitaria por el COVID-19, nos vimos obligados a estar estar en nuestras casas.

Que los negocios considerados “no esenciales” cerraran.

Se calcula que el 60 por ciento no volverán a abrir.

La mayoría de los negocios de alimentos fueron obligados a vender “solo para llevar”.

Otros de plano cerraron, esperando mejores tiempos.

Muchos de los que viven al día, como los comerciantes populares, suplicaban a los órganos de gobierno dejarlos trabajar para poder sobrevivir.

Un “No”, fue la respuesta.

Mientras las grandes cadenas, con las precauciones sanitarias, si podían vender y tener actividades.

Para muchos, no había piso parejo en el trato al comerciante.

Pudieron aguantar un mes porque contaban con ahorros.

Al segundo mes, los comerciantes alzaron la voz para levantar cortinas.

Para algunos, el confinamiento significaba morirse de aburrimiento; para la mayoría, fue morirse de hambre.

Ya no digamos de las pocas manifestaciones que se hicieron presente en esta contingencia.

Principalmente de la Carrillo Puerto y Antorcha Campesina.

Ambas, fueron debidamente notificadas por Protección Civil Estatal que no podían reunirse más de 10 personas.

Que estaban advertidas y que no repitieran sus acciones.

Y si lo hacían, podían usar la fuerza pública para dispersar al grupo.

Las autoridades sanitarias estaban firmes y decididas a que todos acatáramos las medidas.

A pesar de las dificultades y el anuncio que todo el mes de junio seguiría el encierro, de donde menos se esperaba, le pusieron el cascabel al Gobierno Estatal.

Nada menos que el mismo gobernador de Querétaro Pancho Domínguez, tiró por la borda el esfuerzo por parte del sector salud.

La carnita asada
El domingo 7 de junio, Roque Manuel Mercado Portillo subió en sus redes sociales dos fotografías del gobernador de Querétaro con otras personas, realizando una carne asada en plena pandemia.

Pancho Domínguez ha sido insistente con el llamado a los queretanos a quedarse en casa.

Unas horas después retiró las imágenes, pero demasiado tarde.

Tribuna de Querétaro fue el primer medio que consignó el hecho y la pandemia cibernética hizo lo suyo.

Las críticas no se hicieron esperar.

Muchas familias no hicieron fiesta por el día de la Madre.

En aras de la sana distancia y el quedarse en casa, no realizaron reuniones.

La foto de la carne asada, fue una afrenta para muchos.

Las benditas redes sociales mostraron su indignación.

La carnita asada fue nota nacional.

Y la justificación de Pancho fue peor que el hecho:

“Algunos fines de semana me toca ir a trabajar a la granja para revisar la producción, junto a mi hermano; ayer aprovechamos para apoyar a un negocio local y comer junto a algunos trabajadores. No fue una reunión social ni numerosa”.

O sea, no respetaron el quedarse en casa, “pero fue poquito”.

Para contrarrestar el daño, los grupos panistas y simpatizantes de Pancho, comenzaron a subir en redes la foto de la reunión que sostuvieron Gilberto Herrera, delegado de Bienestar; Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera; y los diputados federales Beatriz Robles y Jorge Luis Montes.

Los cuatro sentados en una mesa circular, juntos y sin tapabocas.

Por supuesto que también no respetaron las medidas de sana distancia.

Se equivocaron.

Sin embargo, hay una enorme diferencia entre el gobernador y ellos: el primero es autoridad sanitaria estatal.

Otro craso error que los panistas no midieron y les salió el tiro por la culata: promover la foto entre Santiago Nieto, Gilberto Herrera y los dos diputados federales de Morena.

Anunciaron los blanquiazules que ellos son los adversarios que se están preparando para sacarlos del poder.

El impacto político de la carnita asada pudo neutralizarse.

Pero la indignación social, no.

El semáforo naranja
El lunes 8 de junio comenzaron a levantar la voz los comerciantes establecidos y los populares.

Querían abrir porque el mismo gobernador no respetó el quedarse en casa.
No harían caso a la obligación porque el mismo gobierno ya no contaba con la calidad moral de decirles “no salgan, aguanten”.

Algunos comerciantes pusieron el 10 y otros el 15 de junio, para levantar cortinas.

Con, sin o a pesar de lo que opinaran las autoridades.

En las mismas manifestaciones, que hubo tanto en Plaza de Armas como en Jardín de la Corregidora desde el inicio de esta semana, los integrantes de Protección Civil hacían su trabajo de conminar a estar en la sana distancia, pero ya no eran aquellos que estaban firmes y decididos.

Sabían que les restregarían la carne asada del gobernador.

La presión social de los grupos de comerciantes obligó al gobierno estatal a virar.

Ayer jueves 11 de junio, el gobernador Pancho Domínguez anunció que a partir del 17, el semáforo epidemiológico pasará a color naranja.
Varios negocios podrán volver a abrir, con sus debidas restricciones sanitarias.

Hoteles, restaurantes, cafeterías, peluquerías, estéticas, barberías, parques, plazas, espacios públicos abiertos, mercados, supermercados, comercio en general, gimnasios, albercas, centros deportivos, spá, centros de masaje, centros comerciales, iglesias y templos , y deportes profesionales -a puerta cerrada-, podrán volver a entrar en circulación.

Todos con sus debidas medidas sanitarias.

Es claro que esta decisión es para bajar la presión social.

Fue una decisión política, no sanitaria.

Pancho Domínguez es un político muy inteligente y pocas veces se le van las coyunturas.

Puede ser que en sintonía con el llamado del presidente Andrés Manuel López Obrador a volver a salir de manera responsable, adelantara los tiempos para colocar el semáforo en color naranja.

El mismo gobernador fue el que obligó a adelantar los tiempos.

No quiere decir que ya libramos de contagiarnos del virus COVID-19.

Seguirá la recomendación de seguir en casa.

El famoso entrenamiento social no es más que palabras huecas mientras la necesidad de comer sea el imperante.

Ignoro si una carne asada saliera tan cara como le salió a Pancho Domínguez.

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